30/11/2025

¿Qué es el punto de rocío?

Es la temperatura en la que el aire alcanza el $100\%$ de humedad relativa. A este nivel, el aire ya no puede retener más vapor de agua en estado gaseoso.

Cuando una masa de aire húmedo se enfría, su capacidad para retener vapor de agua disminuye. La temperatura a la cual el aire se satura por completo, y por debajo de la cual el exceso de vapor debe cambiar de estado, se denomina punto de rocío (o $T_{d}$).

Condensación y Sublimación Inversa

Al alcanzar o bajar del punto de rocío, el vapor de agua en exceso sufre una transición de fase:

  1. Condensación (Líquida): Si la temperatura del aire se mantiene por encima del punto de congelación ($0^{\circ}\text{C}$), el vapor de agua pasa directamente al estado líquido, formando diminutas gotitas de agua. Este proceso es crucial para la formación de rocío, niebla y nubes.
  2. Sublimación Inversa (Sólida): Si el punto de rocío se encuentra por debajo del punto de congelación, el vapor de agua puede pasar directamente al estado sólido (hielo) sin pasar por el estado líquido, en un proceso llamado sublimación inversa o deposición. Esto da lugar a la formación de escarcha, cristales de hielo en las nubes y, en última instancia, nieve o granizo.

El papel crucial de los núcleos de condensación

Para que el vapor de agua cambie de fase y se convierta en gotas de agua o cristales de hielo, casi siempre se requiere una superficie. En la atmósfera, este «algo» es proporcionado por partículas microscópicas suspendidas en el aire.

Estas impurezas se denominan núcleos de condensación.

Características y Fuentes

Los núcleos de condensación son cruciales porque actúan como las superficies de asiento o plataformas sobre las que el vapor de agua puede unirse y condensarse de manera eficiente. Sin ellos, el aire podría enfriarse muy por debajo del punto de rocío, manteniendo el vapor en un estado de saturación extrema o sobrefusión, fenómeno conocido como aire sobresaturado.

Los núcleos son increíblemente pequeños, a menudo con diámetros de apenas una millonésima de metro, por lo que son invisibles a simple vista. Sus fuentes son diversas e incluyen:

  • Fuentes Naturales: Partículas de polvo, polen, sales marinas (aerosoles de sal, especialmente efectivos por ser higroscópicos), y ceniza volcánica.
  • Fuentes Antropogénicas (Humanas): Partículas de hollín y sulfatos liberados por la quema de combustibles fósiles y la actividad industrial.

El tamaño y la composición de estos núcleos influyen en la rapidez y la facilidad con que se forman las gotas, siendo los núcleos higroscópicos (que atraen fácilmente el agua, como las sales) los más efectivos para iniciar la condensación.

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