Hay una clase de descarga eléctrica que puede causar la muerte aunque la persona o animal se encuentre bastante alejado del punto de caída del rayo. Cuando la nube de tormenta se halla a cierta distancia de un ser viviente, influye sobre la electricidad de su cuerpo, de manera que atrae hacia la parte superior la de nombre o potencial contrario y rechaza hacia los pies la del mismo signo. Al llegar el momento crítico en la nube y producirse la chispa de descarga, cesa la gran diferencia de potencial y, por tanto, la influencia eléctrica de la nube sobre la persona o animal, que al reconstituir el estado neutro de su cuerpo, da lugar a una pequeña descarga o rayo interno que ocasiona la muerte.
Este fenómeno se conoce como choque o golpe de retroceso. Cuando el rayo cae en las rocas de las montañas funde las sustancias silíceas que encuentra a su paso y forma unos tubitos de pequeñas dimensiones, vitrificados, que se llaman fulguritas. Antiguamente también se las conocía como piedras de rayo, nombre que degeneró por completo al identificarse con piedras y hachas prehistóricas a las que se atribuían virtudes supersticiosas. Todavía hoy día, mucha gente vieja del campo sigue teniendo a esas piedras como causadas por el rayo, cosa completamente errónea.