Los rayos difusos se presentan como un resplandor lejano que ilumina el cielo. A causa de ser muy frecuentes en verano, se les denomina relámpagos de calor. A pesar de ello, se ha comprobado que no son una forma especial del rayo, sino solamente los reflejos en el cielo de una tempestad muy lejana, localizada debajo del horizonte, cuyas chispas eléctricas no se ven y cuyo ruido no se oye.
En cuanto a los rayos laminares son aquellos resplandores que resultan de la descarga dentro de la nube, entre la cara positiva y la negativa.
Una forma muy curiosa y poco corriente de descarga eléctrica es el llamado rayo esferoidal, más conocido como rayo bola o rosario. Se presenta en forma de esfera luminosa, llegando a alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol. En algunas ocasiones aparecen varios de ellos formando como un rosario o sarta de perlas.
Éste fenómeno no es muy conocido, pero se cree que se produce cuando una zona del canal o guía se ioniza más que el resto, lo que la hace más brillante. Su origen parece estar originado con concentraciones de ozono o de nitrógeno. Según testigos oculares, el rayo de bola se mueve lentamente en la atmósfera, como flotando.
El soplo de aire más ligero basta para hacerlos oscilar. Unas veces desaparecen repentinamente, con un gran estallido, y otras se esfuman silenciosamente, sin dejar huellas de su paso. Si logran penetrar en un edificio recorren las diversas estancias hasta que, al tropezar con algún obstáculo, estallan con gran estruendo.
Otras veces suelen caer al suelo y botan, disminuyendo de volumen a cada contacto con el mismo. Por lo general no causan desgracias, pero a veces, han agujereado puertas y muros, o han matado a personas y animales que corrían, al ir tras ellos por la atracción sinfónica de la corriente de aire.
Como curiosidad indicamos que en el pasado se denominaba rayo cuando la descarga formaba, en apariencia, una sola chispa. Cuando se ramificaba en dos o tres chispas se llamaba centella. De ahí la expresión, hoy en desuso, de «rayos y centellas», todavía en boca de mucha gente del campo.